DIAGNÓSTICO

 

Ante cualquier problema de salud o enfermedad es clave poder definir de qué se trata y descubrir la causa que lo produce. Eso es DIAGNÓSTICO.

Le damos mucha importancia. Queremos saber cuál es el origen de su dolencia y ponerle remedio.

En ocasiones se presenta como algo evidente y reconocible por medio de pruebas clínicas, pero en la mayoría de los casos necesitamos de pruebas radiológicas para poder interpretarlo.

 

 

En Odontología se han practicado tratamientos que han podido resultar inespecíficos o innecesarios, o bien, no han resuelto la situación; muelas extraídas innecesariamente, endodoncias que deberían haberse hecho o que nunca se tenían que haber realizado, problemas de salud de las encías que nunca se trataron y derivaron en situaciones más graves…

A veces le damos poca importancia a nuestros problemas bucales. Nos basamos en si un tratamiento vale más o menos dinero y no recabamos en la importancia de un buen diagnóstico previo.

La Organización Mundial de la Salud advierte que un diente enfermo amenaza a todo el organismo (el corazón, los pulmones, los riñones, los ojos, las articulaciones, la piel… ) .

Nuestro diagnóstico se basa en:

  • Escucharle en su explicación del problema.
  • Una correcta historia clínica basada en sus antecedentes, INSPECCIÓN de la boca y zonas anatómicas relacionadas, PALPACIÓN y PERCUSIÓN de piezas dentales.
  • La RADIOLOGÍA periapical que aporta datos precisos de una pequeña zona, la radiografía PANORÁMICA que ofrece mucha información de todo el tercio inferior de la cabeza, el ESCANNER dento-maxilar que permite observación y mediciones precisas y reales de zonas óseas en tres dimensiones.

Circunstancialmente, alguna prueba de laboratorio es necesaria.

Las Rehabilitaciones dentales amplias exigen un estudio previo de las arcadas dentarias y la manera en que se relacionan ellas y los dientes que soportan.

SIN UN BUEN DIAGNÓSTICO NO SE LLEGA A UN BUEN TRATAMIENTO

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